Desde la primera vez que mi tío me beso a la fuerza cuando era una adolescente desde aquel momento me sentí muy atraída hacia él claro que en esos tiempos solo era una niña y más que placer sentía miedo. Ahora que ya soy una mujer y regrese a vivir a la casa de mi madre por unos días me lo volví a cruzar, todo un hombre hecho y derecho y con ese paquete bien puesto sobre sus piernas, aquel paquete que alguna vez el me hizo tocar a la fuerza pues ahora lo tenía para mí y ya podía hacer lo que quisiera con él porque ya era toda una mujer que sabía cómo montarse a un tío polludo como este. No eran necesarias las palabras entre nosotros en aquel momento, el desde hace muchos años había querido hacerme suya y yo vivía pensando en aquella sensación incestuosa de tener algo con mi tío. Pues en el mueble de la sala de mi madre ahí donde alguna vez por primera vez me besos a la fuerza me propuse a ser suya, me mostro ese pedazo de carne haciendo más grandes las ganas de tenerlo dentro de mí. Fue toda una locura, me entregaba a él como nunca brotaban los jugos de mi coño juvenil, mientras el al final me regalaba su leche sobre mi tetas, mi lengua y resbalaban hasta los profundo de mi garganta.

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