Mi madre me había tenido todos estos años de mi pubertad molestándome e insinuándome que me podría volver gay si es que no conseguía una guarrilla en la escuela con la cual al menos pudiera darme algunos besos. No la soportaba, yo sabía muy bien que mi orientación sexual estaba muy bien y no había ningún problema conmigo, pero así me mantuvo durante todos esos años, insinuándome ver películas pornográficas para según ella volverme un verdadero hombre ya que nunca había tenido siquiera una novia. Ahora que ya me sentía más segura de todo cierta mañana ella llego hasta el límite de acosarme personal y sexualmente mientras me preparaba mi desayuno. En mi furia y parte de motivación sexual decidí jugarle el juego y ella termino por creerse el cuento, quizás porque no tenía un hombre al lado se dejó llevar y yo también. Luego de masajearme mi polla y ver su cara de puta me la folle sin pensar en nada más que en sexo. Me sentía como un animal, le di con todo durante una hora sin parar por toda la cocina y así le deje muy claro que soy un verdadero hombre aunque tenga aspecto de afeminado para ella.

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