No me pude aguantar las ganas que sentí cuando ingrese al baño pasado la medianoche cuando pensé que ya nadie estaba despierto en nuestra casa y me encontré con la escena que me prendería como un volcán el interior de mi ser. Descubrí a mi hermano mayor rodeado de muchas revistas porno y haciéndose una paja. Antes de poder reaccionar ante la escena lo quedé mirando porque no sabía cómo actuar si molestarme o simplemente ver con atención ese pedazo de carne bien proporcionado que mi hermano tenia entre las piernas. Luego de pensarlo, le llame por su nombre y le dije que era lo que ocurría con él, que parecía un enfermo. Mi hermano avergonzado solo atinó a cubrirse y recoger todas sus revisas del suelo, pero yo no quería ni que se tape ni que se ponga a hacer nada más, solo quería acercármele y poner ese pedazo de polla en mi boca que para esas alturas ya estaba tan caliente como cualquier parte de mi cuerpo. Mi hermano estaba conmocionado pero al mismo tiempo más que extasiado con mis mamadas. Ahí mismo me dio la vuelta y empezó a meterme toda esa polla, yo trataba de no hacer ruido porque sería muy desagradable que nuestros padres se enterasen al vernos. Logré contenerme hasta el final que logré recibir toda esa leche rica en mi boquita y pasármela toda.

Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*