Desde muy pequeño cuando me mude con mi madrasta la veía como una mujer muy atractiva, pero en ese tiempo era solo un niño, en más de una oportunidad vi como mi padre se la follaba y esto me hacía masturbarme con esas imágenes que para entonces solo podía llegar a eso. Mi padre con el tiempo cambio de trabajo y paraba mucho tiempo fuera de casa, y entonces yo ya no era el niño de antes ya era todo un hombre dispuesto a comprobar de cerca los encantos de mi madrastra. Siempre estaba detrás de ella por toda la casa esperando algo descuido u observando detrás de la puerta y logre asomarme mucho mientras ella tomaba un baño, así empezó todo, no tenía mucho remordimiento pues no era mi madre biológica pero si mi madre hubiera sido así de jamona como ella de seguro también me la follaba, me permitió meterle la polla hasta por el culo para al final sacarme la leche con su mano y absorber toda mi lefa que se fue directamente hasta su garganta

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