Mi hermana y yo ya habíamos hablado muchas veces de querer hacer muchas locuras en la cama con tal de satisfacer todas nuestras ansias sexuales y placeres ocultos pero cuando llegamos al punto de imaginarnos follando con miembros de nuestra familia, eso como que no me gustó mucho. Si hay que decirlo, entre mi hermana y yo, ella es la más avezada en el tema. Me propuso hacerlo con nuestro padre mientras yo observaba pero definitivamente mi padre no iba aceptar tal proposición. En vista de tal dilema decidimos por nuestra madre para empezar  nuestras actividades incestuosas. Cuando llegó el momento para mi sorpresa nuestra madre estaba más que dispuesta a unirse a la diversión, la a simple vista no estaba nada mal, sobre todo cuando empezó con esas mamadas que me dio y a su edad la muy puta mamá todavía movía las caderas con una agilidad de una quinceañera. Las dos me dieron una montada de ensueño pero la que más gozaba ahí era nuestra mamá que luego me pidió que le pusiera como perra y arremetiera contra ella con todo, y como ella fue la más puta de las dos fue quien se ganó el premio para poder lanzar toda mi leche sobre esa barriga de madre adulta.

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