Mi carrera como sicóloga ayudo mucho para estar siempre cerca de mi único hijo y sobre todo estar pendiente de sus necesidades, tanto anímicas como fisiológicas y desde muy adolescente supe cuan afectuoso era el con su novias algo que me ponía muy celosa. Ser madre soltera por muchos años sin una pareja intima al lado llevo a mostrarme delante de mi hijo como una mujer y no como madre. Necesitaba el amor de un hombre a mi lado necesitaba caricias y no contaba con nadie más para esto que con mi hijo. El sabía perfectamente mi estado por mis constantes insinuaciones y de esa manera poco a poco pude tener a mi hijo íntimamente. Aquella tarde fue especial, si ibas a practicar incesto quería que sea sumamente cuidado todo y que no escapáramos de ningún detalle, yo me comporte como una mujer cualquier que desea a un hombre en el sexo. El a su parte estaba realmente sorprendido de todo el placer que yo le brindaba mientras tomaba y presionaba su polla con mis labios húmedos. Todo fue especial, tuve mucho tacto con él y el conmigo, los gemidos, los movimientos de las embestidas que me daba todo era hermoso pero nada mejor como su orgasmo juvenil mientras me tiraba toda su lefa sobre mi rostro yo contemplaba a aquel hombre con el cual pasaría el resto de mi vida sometiéndome a su antojo.

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