Sabia que mis tías se traían algo entre manos pero no tenía muy claro que era lo que sucedía. Ya muchas veces ellas llegaban de copas pasadas muy altas horas de la madrugada y con un aspecto de haber estado en antros de mala muerte. Yo vivía con ellas desde hace poco y justo un amigo que las conocía y que trabajaba en un pub me contó que había escuchado rumores que las jamonas de mi tías estaban cazando yogurines los fines de semana. Esto estaba más que claro, yo estaba viviendo en un nido de tías maduras jamonas y adictas al sexo, pero porque conmigo no se mostraban así?. No tardarían mucho en responder tal interrogante cuando aquella misma madrugada quizás mis tías no tuvieron una buena caza y llegaron predispuestas a comerse a su sobrino. Me dejé de cojudeces. No quería verlas como mis tías además  se veían re bien. Así que no me perdí más tiempo y dejé que hagan conmigo aquello que siempre hacen pero por lo cual tienen que pagar. Ellas no sabían que yo las iba hacer gritar de placer porque tengo una polla colosal que dejó muy dilatados esos coños maduros. Ahora todos los fines de semana mejor la pasamos juntos, ellas ya no tienen que pagar y yo ya no tengo que gastar en putas.

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