No sabía que pasaba conmigo emocionalmente, a pesar de estar felizmente comprometido con mi novia y ya a pocos meses de casarnos yo seguía viendo a mi prima íntimamente. Todo esto había empezado desde nuestra adolescencia algunos años atrás. Ella ya estaba casada y sin embargo ambos lográbamos buscar huecos en nuestros tiempos para poder aprovechar las distracciones de nuestras parejas y encontrarnos. Sabíamos que corríamos un gran riesgo pero tanto ella como yo no podíamos evitar sentir la necesidad del placer de follarnos como unos animales. Algo que me volvía loco sobre mi prima era esa sensación de como ella se entregaba a mí, me dejaba primero comerle el coño lentamente, no como mi novia que quiere que le lama apresuradamente. Ella también tenía algunas cosas que me hacían perder la cabeza y una de esas era la manera sensual como se metía casi toda mi polla hasta tus garganta, algunas veces incluso no sé cómo hacia pero solo dejaba los huevos afuera. Nuestros momentos favoritos eran los sábados de 9 de la mañana a 12 del mediodía cuando mi novia tenía sus clases de inglés y el cornudo de esposo se iba para el gimnasio a ejercitarse sin saber que yo le destrozaba el coño a su mujer. Era tan placentero sentir como se corría sobre mis huevos y lanzaba su gemido de placer. Actualmente nuestras parejas han sospechado de lo nuestro pero eso solo será por un momento porque nadie nos quitará esta manera absurda que tenemos por querer volvernos a ver para poder follar.

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