Domingo por la mañana, pues el abuelo recibe la visita de su hermosa nieta, aquella nieta que la tenía en las rodillas cuando era pequeña, pero ahora ya es toda una mujercita que esta con todas las ganas de conocer el sexo. La nieta llego a casa del abuelo con un solo propósito y es tener sexo con su experimentado abuelo. El abuelo bien cerró la puerta comenzó a besar a su dulce nieta, en donde ella ya deseaba chuparle la pinga a su abuelo. Esas cuatro paredes fueron testigos de lo golfa que es la nieta y como le gusta estar en perrito sintiendo toda la polla en su coño estrecho.

Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*