Me la pasaba viendo como mi hijo se esforzaba mucho poniendo mucho tiempo y sacrificio en su cuerpo. Recordaba cuando yo era joven y tenía muchos novios que estaban pasando por la misma situación de mi hijito, todos ellos se cuidaban mucho también tanto en su comida como en su estado físico y todo para poder follar como unos animales en la cama. Así me la pasaba observando a mi hijo, mordiendo mis labios de siquiera poder saber cómo estaba esos musculo de duros. Poco a poco mi hijo me daba la confianza como para bromear con el cada vez que lo veía en pantalones cortos meneando esa cola y ese bulto entre su piernas delante mío. Así nuestra confianza fue aumentando cada vez más y más porque él se daba cuenta que su madre no era un mujer con tan mal físico aún conservaba algunas cosas pero más aún las ganas de follar con un jovencito como en mi tiempos. Me tomo en el mueble de la casa, con el temor de ver que su padre ingresara por la puerta, luego de darle una buena mamada y tomarme toda su leche, le agradecí mucho lo que había hecho por mí, yo no tenía una buena verga tan dura y joven desde hace muchos años.

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