Me da un poco de vergüenza contar esto, pero sé que esta página está hecha para estas cosas y por eso me siento libre de decirlo. Soy madre de dos hijos, una hermosa nena y un chaval muy guapetón también. Ambos heredaron de mí la belleza pero también el arte y sentir cachondo por el sexo. Desde muy pequeños ambos se sintieron muy libres de hablar de sexo conmigo y yo con ellos, eso no era un tabú entre nosotros. Pero todo empezó con mi hija cuando un día la tome en el sillón de la sala, y empecé con ella a mostrarle el placer, me sentía húmeda y su coño de mi hija también, de repente mi hijo apareció y nos descubrió, fue una escena muy bochornosa pero también algo que no paso por mucho tiempo en el desconcierto pues mi hija tomo a su hermano con la confianza de haber sido su mujer. Eso me dejo consternada pues descubrí perfectamente que mi hija no era virgen y para variar había perdido la virginidad hasta por el culo con su hermano. Deje llevarme y entre en su juego, ambos follaban e intercambiaban conmigo el sexo era más que fabuloso mientras yo no salía de mi asombro. Desde entonces los tres nos damos momentos como aquel que nos inicio en el incesto.

Deja tu comentario

Su dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*