Una madre ausente de placer carnal de su esposo por casi un década y un chavalillo el cual siempre luego de tomarse unas copas con sus amigos llega a su casa casi perdiendo el conocimiento y durmiéndose con muy poca ropa, serían los detonantes para que esté a punto de surgir una nueva historia incestuosa. Esta hermosa y madura madre ya no se aguanta las ganas de ver a su hijo provocándole todo los fines de semana y lo ha esperado pacientemente a que llegue de su nueva borrachera no para recriminarlo sino para meterse desnuda en su cama y hacer de su hijo su hombre en la cama. El hijo al ver la desenfadada e incestuosa actitud de su madre la rechaza pero no puedo hacer nada ante el placer de sentir la tibia boca de su madre engullendo su polla totalmente erecta producto de la escena. Lo mejor vendría luego cuando esta putita y golfa mama se subiría a montar a su hijo y refregar su coño maduro contra la pelvis de su satisfecho hijo hasta correrse como una cerdilla sin importarle la situación. Luego de esta sesión incestuosa ambos se satisficieron aunque tuvieron que pasar varios días para llegar a un acuerdo sobre esta nueva cultura que ahora empezaran a practicar.

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