Soy una mujer madura, pero soltera. Mi ritmo de vida no me permite tener una pareja seria ni mucho menos constante. Debido a esto, decido hace mucho tiempo follar libremente pero en mi lista nunca estuvo un familiar mío.- Pero debido a circunstancias de la vida mi hijo ya tenía una polla muy apetecible. Esto fue el inicio de mi placer, aquel placer que siempre rondo en mi cabeza, el de follar con un menor de edad. Mi hijo tenía todas las características de un chaval que recién está pisando las líneas del sexo. Yo le ayude a iniciarse, me permití entrar en su privacidad y me lo folle aquella vez cuando el tomaba el baño, me permití entrar y hacerlo mío, me senté sobre su polla dura como una falo erecto, aquel pollon era mío y no pensaba decepcionarlo en su primera vez. Luego de esa primera vez, el me conto que se lo había contado a sus amigos y tuve que parar esto.

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