Desde pequeño me enseñaron mis padres a recordar que la familia es lo primero pues mantuve muy bien clara esta idea hasta que mi abuela viuda de mi abuelo desde hace muchos años me sorprendió una vez al decirme que se sentía sola en intimidad y que nadie podía hacer nada por ella para aliviar ese pesar. Lo pensé durante dos semanas pero luego de eso me propuse hacer feliz a mi abuela no tenía idea como pero sabía que la familia es lo primero y que yo debía hacer sentir bien a mi longeva abuela. Así que decidí visitarla más seguido pero veía que cada vez que la iba a visitar mi abuela me recibía con ciertos atuendos que para su edad no correspondían hasta que fue demasiado sincera conmigo al decirme que lo que ella quería era un hombre joven que la llenara de placer como en sus buenas épocas. Entendí a la perfección su incomprensión y no necesite mucha motivación porque ella a pesar de sus años había sabido conservarse muy bien para algún amante que la vida le regalase en este caso yo quien era quien siempre le hacía gritar de placer. Su maduro útero recibía las embestidas fuertes y rápidas de mi joven y vigorosa polla haciéndola gritar y gemir como toda una cerdilla, era algo muy excitante sentir esos sonidos por parte de mi abuela por momentos olvidaba quien estaba en cuatro patas y arremetía con más violencia pero mi abuela quería experimentar el placer que no pudo realizar con mi difunto abuelo y era tener sexo anal y fuerte contra la pared. Desde aquella vez y hasta entonces o no dejo de complacer a mi abuela, reconozco que me he vuelto un adicto de sus flácidos pero muy bien acogedores agujeros.

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