Cuando supe que mi hermano mayor se masturbaba por las noches, yo no pedí el tiempo y de rato en rato iba para el baño para poder verlo a través de su puerta que por lo general siempre estaba entre abierta. El tenía su casa pero había llegado a la nuestra a quedarse por unas semanas porque se le había fácil estar cerca de su trabajo pero la falta de no tener cerca a su novia le llevaba a hacerse estas pajas de medianoche. Una noche no pude más y lo interrumpí ante su asombro el no pudo cubrirse y yo no pude  ocultar mis ganas y le confesé mi bajos deseos incestuosos.  Mi hermano esta asombrado pero al mismo tiempo permanecía erecto señal de que él también estaba excitado. Mientras el tocaba mi pequeñas tetas yo agarraba la gran cabeza de polla, estaba totalmente húmeda y el gran tamaño de su polla no fue problema para que mi coño se hiciera lugar para alojarla. Sentía que me iba a destruir el coño con sus arremetidas. No nos importó que fuera media noche y yo me quejaba como toda una perra de tanto placer al sentir a mi hermano follarme como nunca un hombre lo hizo. Al final hicimos tanto ruido que nuestro padre se despertó pero logramos bien disimular todo y al final ese secreto quedo entre nosotros dos.

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