Me sentía muy abatido por la partida de mi compañera de toda la vida, mi esposa me dejo hace poco y yo no lograba Salir del cuadro de la depresión. Ella era la única mujer con la que había pasado toda mi vida y a la única que extrañaba. Ahora solo mi nieta me había compañía ella estaba dispuesta a estar conmigo en cada momento de mi aflicción. Una mañana yo le conté lo que en realidad me apenaba y era que mi mujer a pesar de la edad que tenía sabia complacerme aun en la cama, y yo no quería engallarle con nadie, mi nieta entendió muy bien todo esto y casi sin dejarme decir una sola palabra me beso e hizo que toda mi sangre se vaya y ponga erecta mi polla lista para la acción. Ella quedo muy sorprendida que a mi edad yo aún me mantenga en forma y más aún cuando vio la enorme polla que Tengo entre las piernas. Pero ella hizo algo que ni mi mujer había hecho en esas épocas y era lamerme el ojete, me sentí algo confundido y excitado al mismo tiempo. Fue la mejor experiencia montarme a mi nieta, ella toda una puta y yo un viejo verde que al final derramo toda esa leche sobre esas tetas pequeñas.

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