Desde que mi padre se volvió a comprometer con mi nueva maestra Fabiola, supe que algo no terminaría del todo bien puesto que la primera vez que la vi estaba vestido como una verdadera puta. Creo que ese fue el aspecto que a mi padre le cautivo, él es un hombre joven aun y necesita de una mujer que lo complazca, pero lamentablemente no se había dado cuenta que esta perra con la que estaba también le pondría los cuernos con el primero que se le cruce en el camino. Y una de esas personas fui y yo y la verdad no me podía negar ante tremenda jamona de tetas deliciosas. Una madura que mojaba el coño como una quinceañera en sus primeros días de follación. Esta tía zorra y guarra tenía la fascinación por usar lencerías muy excitantes que pondría fierro a cualquier hombre sobre la faz de la tierra y eso paso cuando me la folle, la muy puta tenía unas bragas que tenían una abertura donde entraba toda mi polla. Mi madrasta hasta el día de hoy me sigue buscando para que me la siga follando a escondidas de mi pobre padre cornudo.

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