Desde mi juventud siempre tuve la fantasía de follar con una guarrilla muy joven pero nunca se dio así además era muy malo para tener novia por lo tanto solo tuve un par de mujeres con las cuales no pude experimentar mucho hasta que me casé y fruto de ese amor tuve a mi hija Fabiola. Nunca se me pasó por la cabeza que todo esto ocurriera pero a medida que mi hija crecía veía que con ella podía al fin cumplir aquella sucia fantasía, lo mejor que me pudo ocurrir es que mi hija también compartía ese deseo incestuoso por dejar que le coma el coño y sentir la polla de su padre. Una joven tan hermosa follando a diario con un hombre maduro no tendría nada de malo sino fuera porque esta historia se trata de mi única y hermosa hija con la cual hace poco entablamos definitivamente una relación íntima a escondidas de la fea de mi esposa.

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