Había llegado totalmente ebrio a la casa luego de salir al antro con mis amigos y amigas de la universidad, como estaba tan ebrio ni siquiera había podido llegar a acostarme sobre mi cama, en quedé dormido en el mueble de la sala. En mi sueño una mujer se me acercaba y me hablaba al oído, era algo raro, sentía la presencia de mi madre y esto fue lo que me hizo reaccionar, pero no entendía lo que pasaba, estaba teniendo un sueño o simplemente eran cosas mías. Por un momento vislumbré a mi madre dándome semejante mamada y me ponía cada vez la polla más y más dura. Mientras eso sucedía pensaba era que era el sueño más escalofriante y a la vez más excitante que estaba teniendo, porque la puta que me estaba por follar era mi madre o no estaba seguro. Me dejé llevar y luego de haberle chupado tetas y haber agarrado ese culo maduro empecé a darle fierro por ese coño cuarentón pero muy bien lubricado, lo único que pasaba por mi cabeza era poder acabar porque era tanto el placer. Toda la lefa que tenía aguantada en los huevos acabó en el fondo de esa garganta. Al despertar, un par de horas después, no sabía en realidad que es lo que había ocurrido, fui a ver a mi madre y ella se encontraba en su cama. Si fue realidad o no, es algo que si me puso cachondo por sentir que me follé a mi madre como toda una puta aquella madrugada.

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